Amigo mio: mi mano está tendida. Seguiremos compartiendo aquello que ambos consideremos conveniente, eso si, te digo sin acritud ninguna que tomando un café podriamos pasar un rato agradable hablando de cosas del
pueblo, ya que como vecinos nos atañen, y como no, de aquella disciplina que, como ya he dicho antes, consideraramos oportuna. ¿Sería buena la idea? Yo también te deseo una
feliz Navidad y un año venidero lleno de prosperidad. Recibe un sincero saludo.