Estábamos en la falda de una cadena de montañas, era lo primero que veía cuando me despertaba y abría el postigo de mi ventana, a tres metros, nuestros queridos almendros, y ese asomarnos para conseguir bien de mañana poder vernos, iba a decir que faltaban las flores de los cerezos, esos somos tú y yo, mi AMOR. Ya sé que tú desde las alturas tienes el mejor de los miradores, me lo cuentas cada vez que tocamos el tema Baúl. El Baúl, que para siempre nos unió, cuando se ama como nos amamos tuyo, nunca ... (ver texto completo)