Estambul, Turquía.
En una
calle estrecha del
barrio de Kadıköy había una librería diminuta llamada Sahaf Deniz. No era famosa por sus libros raros, sino por un gato gris que dormía siempre en la misma caja de cartón junto a la
puerta.
Lo llamaban Kismet.
Nadie sabía de dónde había salido. Un día simplemente apareció, se acomodó junto a la librería… y decidió quedarse.
Pero Kismet no era un gato callejero cualquiera.
Cada mañana, cuando el librero Mehmet abría la puerta, el gato entraba, recorría
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