campo y cielo, PEDRO MARTINEZ

(Abril de 2010)
Mis hijos me dejaron en un ancianato… y me quitaron todo. Así que decidí construirlo todo otra vez, pero sin ellos.”
Vinieron un domingo, con sonrisas falsas y cajas vacías. Me dijeron que me llevarían “a descansar”. Me bajaron frente a un hogar de ancianos… y nunca más regresaron. Ya lo habían hecho todo: vaciaron mi cuenta, vendieron mi carro, y me dejaron ahí como si fuera un mueble viejo. Me dolió más que la traición… el silencio. Meses enteros sin llamadas. Ni cumpleaños. Ni un “ ¿cómo estás?”....
Ahora, de una cosa tengo certeza… siempre debemos ser auténticos, las personas necesitan aceptarnos por lo que somos y no por lo que aparentamos ser. Aquí reside el eterno conflicto de la apariencia y la esencia.
Buenas noches Antonia, que tengas un feliz descanso. un abrazo.
Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías mientras aguardan la gran felicidad.
Ser diferente no es ni bueno ni malo... Simplemente significa que se tiene el suficiente coraje de ser uno mismo.