La sabiduría de este mundo es la madre y raíz de todos los males. Mis hijos me dejaron en un ancianato… y me quitaron todo. Así que decidí construirlo todo otra vez, pero sin ellos.”
Vinieron un domingo, con sonrisas falsas y cajas vacías. Me dijeron que me llevarían “a descansar”. Me bajaron frente a un hogar de ancianos… y nunca más regresaron. Ya lo habían hecho todo: vaciaron mi cuenta, vendieron mi carro, y me dejaron ahí como si fuera un mueble viejo. Me dolió más que la traición… el silencio. Meses enteros sin llamadas. Ni cumpleaños. Ni un “ ¿cómo estás?”.... Ahora, de una cosa tengo certeza… siempre debemos ser auténticos, las personas necesitan aceptarnos por lo que somos y no por lo que aparentamos ser. Aquí reside el eterno conflicto de la apariencia y la esencia. Buenas noches Antonia, que tengas un feliz descanso. un abrazo. Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías mientras aguardan la gran felicidad.