Estos nublos no traen agua, PEDRO MARTINEZ

(17 de Noviembre de 2025)
Menos mal que existen los sueños y el mañana, porque cada día que pasa y cada noche que llega nos da esperanza.
Una vez, hace mucho tiempo, una joven salió de su casa a lavar ropa en la chorrera la funesta en el cantón Chambo; aquella caída de agua era la misma en la que tiempo atrás algunas mujeres habían dicho que se había aparecido un hombrecito de sombrero grande, cinturón ancho y botas sucias. El misterioso ser, no era otro, sino el duende; había quienes lo conocían, aquel personaje singular tenía mala fama de ser un galante conquistador, pues su costumbre era llevase a las vírgenes jóvenes más bellas...
Hace muchos años era muy poco usual que las personas se quedarán hasta muy tarde deambulando por las calles, todos estaban en sus casas a las 7H30 u 8H00 de la noche ya con las puertas y ventanas bien cerradas. Por eso fue muy raro ver a dos jóvenes caminando cerca de la medianoche por una de las calles más solitarias de Ibarra; los dos habían salido de sus casas en secreto para dar una serenata junto con otros amigos que, al final, decidieron no ir. Fue así como Carlos y Juan, lejos de escuchar...
Hay que juzgar los sentimientos por los actos, más que por las palabras.
​El agradecimiento es la llave que abre la puerta de la abundancia en tu vida.