Muchos nublos pero poca agua, PEDRO MARTINEZ

(17 de Noviembre de 2025)
Nuestra mayor gloria no es no caer nunca, sino levantarnos cada vez que nos caemos.
Había una niña que pasaba todas las tardes sentada junto al río.
No tenía móvil, ni mochila, ni amigos cerca. Solo una libreta pequeña, con la tapa arrugada y las esquinas comidas por la humedad.
Cada día, exactamente a las cinco, aparecía en el mismo banco de piedra. Miraba el agua durante un rato, escribía algo, y luego se marchaba antes del anochecer.
Al principio, nadie prestaba atención.
Hasta que una tarde de abril, Sandro, un jubilado que solía alimentar a los patos a esa hora, se sentó...
La lectura no da al hombre sabiduría; le da conocimientos.
Los amigos son mi propiedad. Perdonadme la avaricia de acumularlos.
Buenas tardes foreros-as... ¡Feliz Sábado!