Es una pena que la presión de gobiernos corruptos y de jueces sometidos al poder político, hayan podido entorpecer hasta la saciedad la labor de la justicia. La honradez e imparcialidad de la magistrada Mercedes Alaya en la instrucción del caso de los ERE, se ha visto horadada por el clavo vil de la corrupción política. UNA VERDADERA VERGUENZA!
Pues si Juan, cuando el poder se comparte y eso es lo que ha pasado en este país en los últimos cuarenta años por bandas de delincuentes, se comparten: la corrupción, el expolio, el ladrocinio, la manipulación, etc, etc, etc. Y eso es lo que ha sucedido en este maltrecho y maltratado país.
Ya sabes, cuando los casos se encaminan a los
juzgados, alguien se preocupa de torpedearlos hasta que están desbordados y no paran hasta que llegan a un juez
amigo y de su cuerda.
Lo tienen todo atado y bien
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