Amigo, un día te encontré en mi camino y si darme apenas cuenta en ese mismo instante ya te consideré mi amigo, te coroné Rey, pues eres un ejemplo, habias luchado en demasiadas batallas de las que siempre salias vencedor. Te convertiste en mi "Chanquete" particular, enseñándome con tu saber estar, tu tolerancia, tu alegría, tu manera de ver y enfrentarte a la vida, mirando siempre hacia delante y mirando al pasado para tomar impulso. Ultimamente mencionabas que parecías estar de acuerdo con el Karma ... (ver texto completo)