El cine Sampelayo, que era como se llamaba, Era la única ventana abierta al exterior, que pudiera atraer a un niño adolescente. Cada domingo hacían dos funciones, la primera sesión, hasta las 9:30 y la segunda que acababa a las tantas de la noche.El cine tenía un operador, que casi siempre tenía dificultades, ya sea por el proyector o por el fluído eléctrico, a veces por la calidad del celuloide. Los jóvenes como si se tratara de un partido de fútbol pataleaban y silbaban en las interrupciones. Yo ... (ver texto completo)