La mañana era perfecta e invitaba a pedalear, una temperatura excelente. No tardó mi telaraña en comenzar a quejarse de algo, de vez en cuando la cadena sonaba y efectivamente, antes de comenzar es ascenso hacia Charilla, veo que un eslabón está a punto de partirse, así que me lío manos a la obra con la reparación, con la sombra del coche escoba y el coche de final de carrera pisándome los talones. Conseguí arreglarla y continuar. Antes de llegar a Charilla volví a conectar con mi grupo y ya en la ... (ver texto completo)