¡Ay, Jaleo! ¡Ay, jaleo! ¡Abuelita de su nieta! frailera de pro y amiga de sus amigos. ¿Qué quieres que te cuente? ¡Si he perdido hasta la inspiración! Espero pronto encontrarla e intentar ganar con mis escritos, vuestra admiración. Ahora, hasta que esto ocurra, si es que ocurre. Recibir vosotros la mía, os la envío desde el corazón…
Paquillo, la inspiración no tiene domicilio fijo, pero la integridad si. Así que comparte algo de la tuya con nosotros para poder continuar enriqueciéndonos, y si no queda más remedio le pediremos al tío Francis que te siga provocando para poder reirnos juntos, al mejor estilo de los Ropert.