Resulta muy difícil conocer los trabajos realizados por Jesús Berecibar “Txopa” al no quedar constancia escrita de los mismos que, además, en muchos casos fueron vendidos, sobre todo en Eibar, para ornamentación de oficinas o viviendas (entre otros salas de estar, comedores, dormitorios y escritorios de los llamados “de lujo”).
Todos los que se relacionaron con “Txopa” destacan la gran importancia que concedía al dominio del dibujo para llegar a ser un buen tallista.

En “Pajean” también trabajaban tallistas de gran experiencia con Benigno Abasolo, avecindado en Zarauz. En el recuerdo ha quedado su extraordinaria habilidad sobre todo en la talla de flores. El encargado era Benito Furundarena, en cuyo taller de Guernica, como ya hemos señalado había trabajado “Txopa” con anterioridad a 1936.
Los jóvenes daban aceite a los dibujos en papel calcándolos en la madera, reforzándolos con un lápiz de carpintero para acabar realizando la última y más difícil tarea: la talla.

“Txopa” iba controlando el trabajo de los trabajadores-alumnos y realizando las correcciones que estimaba oportunas, de manera personalizada. Los aprendices que mostraban mejores cualidades y dedicación recibían una atención singular por parte del maestro. Uno de los más destacados fue José Luis Urcaregui que más tarde destacó como escultor y pintor. ... (ver texto completo)
Jesús Berecibar al que los que le conocieron califican “como muy buena persona y excepcional tallista” acostumbraba a colocarse en el centro de las mesas que ocupaban seis u ocho aprendices de talla que debían trasladar a la madera dibujos cada vez más complejos utilizando gubias, formones, macetas y compases entre otras herramientas de variadas formas y dimensiones “que se compraban en Barcelona” posiblemente fabricados por la empresa catalana Mifer.
También se tallaban bustos (“baserritarras”, marinos, platos tallados en su parte central) de unos veinte centímetros de altura en madera mayoritariamente de castaño coloreados con nogalina que vendían sobre todo en verano.
Los dormitorios, comedores, consolas, bargueños (utilizados como muebles-bar) y paragüeros entre otros, fabricados por “Pajean” de relativo elevado precio sobresalían por la calidad de sus tallas realizadas bajo la dirección de Jesús Berecibar. Los estilos más frecuentes eran Luis XIV y XV, Isabelino y Vasco utilizándose, a elección del cliente, maderas de nogal, castaño, roble, haya, así como en ocasiones fresno y cerezo.
El taller se especializó en “ebanistería fina” y muy pronto destacó por la calidad de los trabajos que realizaba conocidos en la época como “de lujo”. Estaba ubicada en Deba en los bajos de la casa-frontón y llegó a emplear a una treintena de trabajadores.
“Txopa” junto con los también eibarreses “Paquito” Muñoz y Ángel Uncetabarrenechea pusieron en marcha los primeros años cuarenta del siglo XX una empresa conocida como Pajean nombre formado por las dos primeras letras de los nombres de sus fundadores.
Pedro Celaya en el artículo anteriormente citado señala “A Txopa le cabe también la honra de haber sido fundador y profesor de la Casa Artesanal de Santa Ana del Norte, en Margarita”.

Pero donde posiblemente el maestro Jesús Berecibar pudo enseñar de manera más práctica sus excepcionales conocimientos de dibujo y talla, fue en la empresa Pajean de la que fue cofundador.
Cuando se desplazó a Venezuela los primeros años cincuenta junto con el Padre Velaz, pusieron en marcha en la ciudad de Mérida una escuela basada en la experiencia de la de Deba, donde Jesús Berecibar siguió impartiendo clases. Este Centro tuvo un gran desarrollo y acabó siendo considerado como Escuela de Artes y Oficios donde se imparten enseñanzas para el trabajo de la madera, el hierro y el repujado de cuero.
Tras los años que siguieron a la guerra civil que fueron singularmente difíciles para un perdedor como “Txopa”, se avecindó con su familia en Deba, incorporándose como maestro a las clases nocturnas de dibujo artístico organizadas en los bajos del Edificio Ostolaza y que compartía con Iñaki Lete. (dibujo lineal)
Todo hace pensar que Jesús Berecibar, siempre tuvo una clara vocación de maestro pues mediados los años treinta del siglo XX ya impartió clases de dibujo y talla en un pequeño local en la calle Arrandegui, hoy Julián Echeverria de Eibar. Uno de sus alumnos más destacados fue Paulino Larrañaga Longarte (Eibar 1918) notable artista no solo en la escultura de madera sino también en barro y bronce, así como en el grabado y pintura. Este eibarres que sigue enseñando las especialidades que domina, utiliza ... (ver texto completo)
Para cumplir el servicio militar se desplazó a Madrid acudiendo a clases de dibujo en la Academia Capuz y en el Círculo de Bellas Artes. Fue a su regreso cuando empezó el aprendizaje de la talla en madera en lo que acabaría especializándose y a lo que dedicó toda su vida laboral.
Según Pedro Celaya (2) siendo muy joven hacía 1914, se desplazó a Guernica con su familia en cuya Escuela de Artes y Oficios “se inició en el aprendizaje artístico obteniendo diplomas de honor en todas las disciplinas”.

Durante su permanencia en Guernica, Jesús Berecibar trabajó como tallista en el taller de Benito Furundarena y a su regreso a Eibar en la conocida empresa Orbea posiblemente también como ebanista.
Jesús Berecibar Espilla (Eibar, 13 de enero de 1909 – Isla Margarita Venezuela 16 de agosto de 1980) conocido como “Txopa”, hijo del armero Manuel y de Manuela, desde su juventud mostró una gran disposición para el dibujo llamado de adorno o artístico. Uno de los recuerdos que ha perdurado de su actividad infantil es la afición a realizar dibujos en las calles de su ciudad natal utilizando tizas.