La figura del maestro, como en otros muchos oficios, ha sido de gran importancia y además en el caso de los tallistas en ocasiones han acabado por llegar a ser creadores de obras de arte. Un ejemplo paradigmático es el del eibarrés Jesús Berecibar “Txopa” que tras una intensa actividad como artesano y maestro en su entorno se desplazó a Venezuela dejándonos notables trabajos.
En el aprendizaje de este oficio, tradicionalmente han sido fundamentales la observación de los maestros en su trabajo y sobre todo la práctica durante largos períodos de tiempo, en muchos casos, siguiendo sus indicaciones. Sin embargo los conocedores de esta actividad estiman que es muy difícil llegar a ser un tallista cualificado, de los que su tarea se confunde con la de los artistas, sin unas condiciones naturales como la satisfacción en el desempeño de este trabajo y una notable destreza manual.
Los tallistas son los artífices especializados en la ornamentación, sobre todo, de muebles de madera, actividad que hasta épocas todavía recientes, han llevado a cabo los artesanos.
Como quiera que sea la sentencia jamás llegó a cumplirse. La mañana de 8 de octubre de 2001, apenas cuatro días antes de que la Sha’aria rindiera su veredicto final, las autoridades de la prisión de Kot Lakhpat hicieron pública la muerte de Javed Iqbal y su cómplice Sajid Ahmad, ambos fueron encontrados en sus celdas ahorcados, al parecer, con sus sábanas.

Las autopsias revelaron que ambos habían sido golpeados y algunas declaraciones de guardias y custodios no parecían ser del todo verdad, pero a fin de cuentas las autoridades dictaminaron "suicidio" por ingestión de veneno.

Fue condenado a pena de muerte que, aplicando la ley islámica, debía ser similar a la forma en que mató a sus víctimasJaved apeló la sentencia que finalmente no se pudo cumplir porque falleció en la cárcel en 2001. ... (ver texto completo)
Tras oír la sentencia en una sala abarrotada de público, Iqbal juró por su honor que era inocente, luego firmó el fallo y fue conducido a la prisión.

Su abogado defensor, Najeeb Faisal Chuadhry, declaró a la prensa que pensaba apelar a la sentencia y si fuera necesario llevaría el caso ante el Tribunal Supremo. En este caso, la ejecución se podría demorar durante años.

La sentencia fue criticada duramente por grupos de derechos humanos e incluso por el Concilio de Ideología Islámica, pero la ... (ver texto completo)
La sentencia del tribunal de Lahore es que el asesino deberá ser ejecutado en el parque público más popular de la ciudad de la misma manera que él ejecutó a sus víctimas.

"Morirá estrangulado delante de los padres de los niños a los que ha matado, y su cuerpo será cortado en cien pedazos que serán depositados en ácido, como usted hizo con los niños", las palabras del juez. Uno de los cómplices de Iqbal, Sajid Ahmad, de 17 años fue también condenado a muerte porque participó en cada uno de los ... (ver texto completo)
Durante el juicio, el ingeniero negó la versión de los hechos relatada en la carta que había enviado a la policía, y afirmó que había sido detenido por error.

En el transcurso del mismo un total de 105 testigos de la acusación prestaron declaración ante el tribunal, mientras, la defensa no presentó ninguno.

Al final, la sentencia emitida por el juez de acuerdo con la "Sha’aria", (tradicional ley islámica) lo declara culpable y solicita el "ojo por ojo y diente por diente".
Casi todas las víctimas procedían de familias muy pobres o eran mendigos, y en algunos casos habían pasado meses de la desaparición hasta que las familias presentaron las denuncias. La gran mayoría fueron identificadas por sus familias a las que fueron mostradas las fotografías. El presunto asesino afirmó que las fotografías eran tomadas por sus dos cómplices que, según añadió, eran homosexuales, aunque negó que él lo fuera.
Las primeras investigaciones policiales acerca de este caso de desaparición de menores condujeron pronto a la casa que el ingeniero compartía con sus cómplices. Allí se encontraron unas fotografías de 100 niños muertos y las ropas que muchos de ellos llevaban cuando desaparecieron. Asimismo se hallaron los restos de dos cadáveres en una tinaja azul. Sus víctimas eran niños, de los que, según parece, abusaba sexualmente. La policía encontró en su casa los cadáveres en descomposición de tres menores, ... (ver texto completo)
El 30 de diciembre, en otro acto de exhibicionismo típico de este tipo de criminales, Iqbal se había presentado en las oficinas de "The News", un periódico de la ciudad paquistaní de Lahore. En la redacción de dicho periódico declaró que no sentía remordimientos por haber matado a 100 niños, pero que podría haber matado a 500 y que si sólo asesinó a 100 fue porque no quiso ir "más allá". Confesó a los periodistas que había actuado así en protesta por los malos tratos que sufrió de las Fuerzas de Seguridad, y que temía por su vida si se entregaba directamente a la Policía, por ese motivo había acudido al periódico local. ... (ver texto completo)
Esta carta desencadenó una auténtica caza al asesino, que se prolongó durante un mes y concluyó con la captura de un ingeniero químico de 42 años llamado Javed Iqbal, que se convirtió así en el criminal más buscado en los 53 años de historia independiente de Pakistán, donde son muy raros los casos de asesinatos en serie.
Javed Iqbal fue detenido en diciembre de 1998 después de que en un acto de exhibicionismo enviase una carta a la Policía en la cual confesaba haber estrangulado a un centenar de jóvenes. Además de mofarse de la incapacidad de las autoridades de atraparlo y ponerlo entre rejas, en ella explicaba cómo había cortado en pedazos los cuerpos de sus víctimas, de las que abusaba sexualmente antes de asesinarlas, y luego depositaba los restos en una tinaja con ácido para hacer desaparecer los cadáveres.
El peor asesino en serie en la historia de Pakistán, juzgado según la Ley del Talión.

El segundo puesto en la clasificación mundial de asesinos en serie, lo ocupa un pakistaní con 100 víctimas. Es posible que Javed Iqbal estuviera empeñado en superar a su colega inglés Harold Shipman (215 víctimas), pero afortunadamente le detuvieron en el 2000, tras escribir una carta de confesión a un periódico.
Lo que hoy es una herejía se suele convertir en la ortodoxia de mañana.
Una nación que quiere agradar a todos, puede ser despreciada por todos.