Este paisaje hace unos años estaba cubierto de almendros y en los meses de enero y febrero era una delicia verlos en flor. Otro tributo que tenemos que pagar a la época materialista en que vivimos.
Arropada entre montañas salpicadas de pinares y suaves montes de viejos almendros olvidados. Vive este pueblo entre el sueño de un pasado paisajístico magnífico y la presente pesadilla del agravio contra su naturaleza; roturaciones ilegales, invernaderos, incendios, y la probable especulación inmobiliaria que se avecina...
¿Quién o quienes harán que esta imagen no sea ya sólo una realidad virtual?

Y.SEFL.
Esa salo,esa salo jeje
Ole mi salobreña la mejor playa del mundo sin duda alguna.
ALUCINANTE! las rocas para tirarse al mar, la playa, el agua, el calor,la arena oscura, hermoso todo. Muy buen recuerdo...
Beno y flor.
Magnífico lugar para ver pasar la vida.