Sí, Añoranza, lo que tú digas. Fue la prepotencia de un partido que entraba para solucionarlo todo, la prepotencia de un vicepresidente y un
amigo lojeño que quiso deshacer lo que otro partido había hecho, sin pensar en que entre los dos partidos había un
pueblo de por medio que muchos años atrás había empezado a luchar y soñar con su independencia.
No es lloriqueo,
amiga Añoranza, es gritar una injusticia que nunca será atendida, una injusticia que arrastró odio y división entre
pueblos vecinos,
... (ver texto completo)