No busques el lujo en relojes ni en pulseras, no lo busques en mansiones ni en veleros...
Lujo son risas y amigos, lujo es no estar enfermo, lujo es la lluvia en la cara, lujo son abrazos y besos.
No busques el lujo en tiendas, ni en regalos, no lo busques en fiestas, ni en eventos...
Lujo es que la gente te quiera, lujo es que te tengan respeto, lujo es que vivan tus padres, lujo es poder jugar con los nietos, lujo son esas pequeñas cosas que no se pueden comprar con dinero.
Los buenos ratos hay que fabricarlos, porque los malos llegan solos.
La gente feliz no habla mal de los demás.
Los aduladores se parecen a los amigos como los lobos a los perros.
La gente te pide críticas, pero en realidad sólo quiere halagos.
Esta obra de arte la hemos hecho el grupo de ganchillo de la asociación de mujeres la Chimeneilla, se ha puesto como toldo en la plaza de la Santa Cruz..
Hablad, hablad todo el tiempo. Porque los silencios se convierten en piedras. Y las piedras se vuelven muros. Y los muros, distancias insalvables
Nos hacemos más solitarios a medida que conocemos bien a la gente.
EL CUADERNO

Cierto día el abuelo se levantó extraño. Esos abrazos y besos repentinos más amorosos, más intensos y más sutiles dados a la abuela, cada mañana antes de marcharse a la finca, habían despertado en cada miembro de la casa un cierto grado de extrañeza; y es que el abuelo era cariñoso, pero ahora, lo era en exceso. Se había convertido en un poeta, un romántico sacado de una obra de Shakespeare.
La abuela lo notó, obviamente, mucho más cuando en las tardes lo encontraba escribiendo tantas ... (ver texto completo)
Buscando las palabras se encuentran los pensamientos.
Los amigos necesitan uno del otro igual que una flor necesita la lluvia para abrirse y mostrar su belleza. La amistad debería ser una preciosa caricia que no puedes evitar.
Buenas noches Antonia.. feliz descanso.. un abrazo.
Hay mucha gente buena, pero es discreta. Los malos, en cambio, hacen mucho ruido, por eso se notan más.
¿Quieres ser rico? Pues no te afanes en aumentar tus bienes, sino en disminuir tu codicia.
El hombre que no se contenta con poco, no se contenta con nada.