UN
TRAJE A MEDIDA AJENA
Estaba un hombre probándose un traje y, mirándose al
espejo, vio que la parte baja del chaleco era desigual. «No se preocupe por eso –le dijo el modista–. Sujete el extremo más corto con la mano izquierda y nadie lo notará». Lo hizo, pero se percató de que la solapa de la chaqueta no estaba plana. «Eso no es nada –aseguró el sastre–. Doble un poco la cabeza y alísela con la barbilla».
El cliente lo hizo, y entonces vio que la costura interior de los pantalones era corta
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