El que se pone de puntillas no puede sostenerse derecho.
Antonia que pases una buena noche y sueñes bonito. un abrazo
Hasta mañana, que tengas un feliz descanso un abrazo
Antonia que pases una buena noche y sueñes bonito. un abrazo
Escuchar antes de opinar puede ser más valioso que cualquier consejo no pedido.
Un rey quiso saber cuánto lo amaban sus hijas.
Llamó a la mayor y le preguntó:
— ¿Cuánto me quieres?
—Te quiero como al oro —respondió ella.
Llamó a la segunda:
—Te quiero como a los diamantes.
Y cuando le preguntó a la menor, ella dijo:
—Te quiero como a la sal.
El rey se enojó.
¿Cómo podía compararlo con algo tan simple y sin valor?
Y sin pensarlo, la expulsó del palacio.
Pasó el tiempo…
Hasta que un día, el cocinero le sirvió la comida sin sal.
El rey la probó y la escupió.
— ¡Esto no tiene sabor! ¿Qué clase de burla es esta?
El cocinero, sin miedo, le dijo:
—Hoy su comida no tiene sal…
como su vida, desde que rechazó a quien más lo amaba.
Entonces el rey entendió.
La sal no brilla como el oro.
No es elegante como el diamante.
Pero es esencial.
Sin ella… todo pierde sabor. ... (ver texto completo)
Debemos ser como el árbol de Sándalo, que perfuma incluso el hacha que lo corta.
En este mundo de exilio, siempre hay un rayo que ilumina la prisión.
Las aves nacidas en una jaula piensan que volar es una enfermedad.
Buenos días foreros-as... ¡Feliz viernes!
Antonia buenas noches. y buen descanso.. besillos.
Que tengas un buen descanso, hasta mañana Sensi, un abrazo.
Antonia buenas noches. y buen descanso.. besillos.
Ángel era judío y dueño de una de las panaderías más famosas de Alemania. Cuando le preguntaban cómo había sobrevivido al Holocausto, solía contar esta historia:
— ¿Sabes por qué estoy vivo hoy?
Cuando era adolescente, los nazis nos subieron a un tren rumbo a Auschwitz. Días enteros sin comida, sin agua, sin abrigo. Nevaba. El frío era brutal. La muerte estaba en cada rincón del vagón.
Junto a mí, un anciano temblaba sin parar. Yo también me estaba congelando, pero usé mis manos para frotar las ... (ver texto completo)
Aceptar no es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear por una situación que no puedes cambiar.
No hay 'después'. Porque después el té se enfría, después el interés se pierde... después el día se vuelve noche... después la gente crece... después la gente envejece, después la vida se termina; y uno después se arrepiente por no hacerlo antes cuando tuvo oportunidad..
No hay noche, por larga que sea, que no encuentre el día.