Si exagerásemos nuestras alegrías, como hacemos con nuestras penas, nuestros problemas perderían importancia.
Dijo el niño:
-A veces se me cae la cuchara.
El anciano dijo: - A mí también me pasa.
El niño susurró:
-Me mojo la ropa cuando me aprieta y llego tarde al baño.
-Yo también hago eso, dijo el viejo riéndose.
El niño dijo: -Lloro a menudo.
El anciano con mirada triste: -Yo también.
-Pero lo peor, dijo el niño, es cuando...
Se siente como si los adultos no me estuvieran prestando atención.
Y sintió el calor de una vieja mano arrugada:
-Sé lo que quieres decir, dijo el anciano. ... (ver texto completo)
No hay tiempo perdido. Cada tiempo lo hemos dedicado a lo que creímos. Y bien o mal, nos enseñó algo.
Enfrenta los obstáculos a medida que se presenten, no pierdas energía temiendo lo que pueda haber en el futuro.
Alguien me dijo que el olvido está lleno de memoria.
Para qué sirve el arrepentimiento, si eso no borra nada de lo que ha pasado. El arrepentimiento mejor es, sencillamente, cambiar.
Me preguntan qué es lo que hay que entender para cambiar. Lo más difícil de entender es que no hay que hacer nada. No se trata de intentar cambiar, se trata de en lugar de vivir dormido, vivir despierto".
(José Saramago)
No hay noche, por larga que sea, que no encuentre el día.
Un día de preocupación es más agotador que un día de trabajo..
Yo creo en la comunicación: Los libros comunican ideas y hacen puentes entre las personas..
Hay alguna imagende la que fue la casa del cura de Diezma?
SIN ZAPATOS

Es curioso, el ser humano es sorprendente y celebra las cosas más insospechadas, aquella noche fui a celebrar con mis colegas mi inesperado despido laboral, así que con el sobre del último salario compré unas cervezas y me fui a su piso. Fumamos unos petardos de su excelente cosecha de María y ya llevábamos un par de cervezas cuando a Carlos se le ocurrió bajar a la calle a respirar la noche del verano y yo bajé sin zapatos por no buscarlos entre el caos de la casa. Cuando llegué a ... (ver texto completo)
Ojalá todas las cosas que damos por hecho las valoráramos tanto como lo hacemos al perderlas. Y quien dice cosas, dice personas.
A los niños, antes de enseñarles a leer, hay que ayudarles a aprender lo que es el amor y la verdad.
― Mahatma Gandhi
La antigüedad y el tamaño del cosmos están más allá de la comprensión humana.
Mi abuelo decía que para cambiar el mundo son suficiente tres cosas: educar bien a los hijos; ser honestos, no santos pero honestos; y si se puede, cuando sucede, ayudar a alguien que lo necesita. Eso es todo