Que lo diferente no provoque miedo, que se digan más te quiero, que el amor gane al dinero. Buenas noches Antonia. que tengas buen descanso. hasta mañana si Dios quiere. un abrazo. Nunca pensé que la palabra “no” pudiera doler tanto.
Tengo 63 años. Toda mi vida fui la que resolvía. La que prestaba dinero aunque no tuviera. La que cuidaba nietos, cocinaba para veinte, escuchaba problemas ajenos a cualquier hora. Si alguien tenía una emergencia, mi teléfono sonaba. Y yo iba.
Siempre iba.
Mi hija mayor, Lucía, se divorció hace cuatro años. Volvió a casa con dos niños pequeños y un corazón hecho trizas. No dudé. Les abrí la puerta, la habitación, los brazos.
—Es solo mientras... Gobernar es pactar; pactar no es ceder. Educa a tus ojos: han sido creados para ver más allá de lo que crees.