Mientras duró el interrogatorio no demostró remordimiento alguno, para él la vida no valía un penique, sobretodo la vida de las personas mayores, a quienes odiaba. Puede que ese sentimiento fuera fruto del rechazo del que fue objeto toda su vida, desde la niñez hasta cuando se manifiesta homosexual, el desamor e incomprensión lo hicieron indiferente al sufrimiento ajeno. Confesó que no siempre actuaba solo, y que ataca a los débiles, que únicamente en los primeros homicidios lo acompañó su amante ... (ver texto completo)