Para el verano de 1986 ya habían sido asesinadas unas 16 ancianas, dos años después del comienzo de los ataques, con un período en el cual no se manifestó la presencia del asesino en la zona. La razón por la cual Thierry no mató durante doce meses es fácilmente explicable: estaba encarcelado por venta de cocaína. Sus huellas dactilares fueron tomadas, pero no se cotejaron con las encontradas en las diferentes escenas del crimen de los asesinatos puesto que eran delitos diferentes y, además, Paulin había sido arrestado en otro distrito y no en París. Lamentablemente, la información no se cruzó.