El abanico ha sido un instrumento eficaz para el coqueteo cuando éste estaba prohibido en público.
Cuando las damas eran acompañadas por su madre o señorita de compañía para velar por su buen comportamiento, el abanico se convirtió en un instrumento de comunicación de la dama para con el caballero.
Por eso se explica que, en tiempos de Luis XV, rey de
Francia, la etiqueta prohibía a las damas de la corte abrir sus abanicos en presencia de la reina, a no ser que lo utilizaran como bandeja para
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