Un fotógrafo americano de vacaciones estaba en la Giralda tomando
fotos cuando vio un teléfono dorado sobre la pared con un
cartel que decía "€10,000 por llamada".
El americano, intrigado, le preguntó a un sacerdote que pasaba por allí para que se usaba aquel teléfono. El sacerdote le contestó que era una línea directa con el
cielo y que por €10,000 se podía hablar con Dios.
El americano le agradeció la
información y siguió su
camino
La siguiente parada fue en la Sagrada
Familia en
Barcelona.
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