LEYENDAS GRANAINAS. El príncipe Al Kamel. Tercer capítulo.
El príncipe, ya había agotado toda clase de conocimientos amenos y en cuanto al álgebra, no había que hablarle de ella ni remotamente. Por fortuna, Eben Bonabben aprendió, cundo estaba en Egipto, aprendió el lenguaje de los pájaros con un rabino judío que lo había recibido a su vez en línea directa del sabio Salomón, cuyo conocimiento aprendió éste de la Reina de Saba. No bien le indicó ese estudio, cuando los ojos del príncipe se animaron ... (ver texto completo)
El príncipe, ya había agotado toda clase de conocimientos amenos y en cuanto al álgebra, no había que hablarle de ella ni remotamente. Por fortuna, Eben Bonabben aprendió, cundo estaba en Egipto, aprendió el lenguaje de los pájaros con un rabino judío que lo había recibido a su vez en línea directa del sabio Salomón, cuyo conocimiento aprendió éste de la Reina de Saba. No bien le indicó ese estudio, cuando los ojos del príncipe se animaron ... (ver texto completo)
LEYENDAS GRANAINAS. El príncipe Al Kamel. Cuarta parte.
Pronto se cansó el príncipe de sus nuevas amistades, cuyos coloquios hablaban tan poco a la cabeza y nada al corazón, por lo cual, poco a poco se fue tornando a su soledad.
Pasó el invierno y tornó la primavera, con sus galas y su verdor, y con ella el tiempo feliz en que llegaron los pájaros para hacer sus exodos y empoyar los huevos.
De repente empezó a oírse en los bosques y jardines del Generalife un concierto general de dulces melodías, ... (ver texto completo)
Pronto se cansó el príncipe de sus nuevas amistades, cuyos coloquios hablaban tan poco a la cabeza y nada al corazón, por lo cual, poco a poco se fue tornando a su soledad.
Pasó el invierno y tornó la primavera, con sus galas y su verdor, y con ella el tiempo feliz en que llegaron los pájaros para hacer sus exodos y empoyar los huevos.
De repente empezó a oírse en los bosques y jardines del Generalife un concierto general de dulces melodías, ... (ver texto completo)