¡fijaos en aquel otro
vestido de azul!
--exclamó Zorayda--
¡qué hermosura!
¡qué elegancia!
¡qué porte!
La gentil Zorahayda nada dijo, pero prefirió en su interior al caballero vestido de verde.
Las princesas continuaron observando hasta que perdieron de vista a los prisioneros, entonces, suspirando tristemente se volvieron, mirándose durante un momento unas a otras, sentándose meditabundas y pensativas en sus cómodas otomanas.
La discreta Kadiga las encontró en tal actitud, contaránle ... (ver texto completo)
vestido de azul!
--exclamó Zorayda--
¡qué hermosura!
¡qué elegancia!
¡qué porte!
La gentil Zorahayda nada dijo, pero prefirió en su interior al caballero vestido de verde.
Las princesas continuaron observando hasta que perdieron de vista a los prisioneros, entonces, suspirando tristemente se volvieron, mirándose durante un momento unas a otras, sentándose meditabundas y pensativas en sus cómodas otomanas.
La discreta Kadiga las encontró en tal actitud, contaránle ... (ver texto completo)
5ta. Parte.
Así diciendo, ordenó que prepararán una de las torre de la Alhambra para que les sirviese de vivienda a las princesas, y partió a la cabeza de sus guardias hacia la fortaleza de Salobreña, para traerlas él mismo en persona.
Habían trascurrido diez años desde que Mohamed el Zurdo había visto a sus hijas por última vez, y no daba crédito a sus ojos contemplando el maravilloso cambio que se había experimentsdo en ellas en tan breve espacio de tiempo, como que en este intervalo habían ... (ver texto completo)
Así diciendo, ordenó que prepararán una de las torre de la Alhambra para que les sirviese de vivienda a las princesas, y partió a la cabeza de sus guardias hacia la fortaleza de Salobreña, para traerlas él mismo en persona.
Habían trascurrido diez años desde que Mohamed el Zurdo había visto a sus hijas por última vez, y no daba crédito a sus ojos contemplando el maravilloso cambio que se había experimentsdo en ellas en tan breve espacio de tiempo, como que en este intervalo habían ... (ver texto completo)