Crie sola a mis tres hijos. Y hace unos días, ninguno de ellos encontró tiempo para acompañarme cuando debía operarme de los ojos. Había esperado esa cita durante dos meses. Escribí en el grupo familiar la fecha, la hora y el
hospital. Todos respondieron que no podían.
El día de la operación fui sola. En recepción me preguntaron quién me llevaría a
casa después. Me quedé callada unos segundos. Llamé a mis hijos, uno por uno. Nadie contestó. La enfermera me explicó que necesitaba a alguien que firmara
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