No hay que abandonar los pueblos, si todos se van a la ciudad, siempre quedan los ancianos, las gentes, que se jubilan, que vuelven a vivir los años que les queden a revivir, la juventud perdida, siempre será además de una referencia, el mejor de los alivios. Envio mis abrazos. A la Familia de Jesús Puesrtas, a Encarna (La sorda) Dulce, Pilar la mujer de Manuel Arenas, a sus hijos Isasc, Manolo, a la Chillona, que tenia el vicio de llegar tarde a tomar el tren, menudas las tuvo con mi padre) son ... (ver texto completo)