Solía pensar que jamás podría pintar su vida de colores, y que el gris era el color que adornaba todo su camino, pero se equivocaba, había muchos aún por pintar. En realidad podría colorear todos y cada uno de los instantes del color que quisiera en cada momento, pero no era tan fácil ver ese color más allá de la tormenta que la quería alcanzar. Solía pensar que era fácil olvidar, pero no. Podía olvidar, pero no del todo. Quizás porque lo que sintió en ese momento se quedaba calado en su alma y en ... (ver texto completo)