Estoy en la
playa con unos
amigos. A un niño de unos 6 años se le cae el helado al suelo nada más comprarlo.
Se pone a llorar y su padre vuelve al chiringuito para comprarle otro. Un hombre que estaba al lado comenta: “Así aprende que si rompe algo, papá se lo vuelve a
comprar”. El padre lo escucha, se gira y le dice...
“Ya ha aprendido que los helados se caen. No necesito enseñarle además que un error de dos segundos tiene que arruinarle la tarde”.
Compró otro, se lo dio y el niño volvió corriendo
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