Si fuera, para alcalde, yo no prometería casi nada, tan solo admistrar es lo poco que haría, oiría a todo el mundo, convencería, al menos intentarlo, que lo mejor, lo que se haría y si la cosa no resultase, dimitiría. Y algún dia todo el mundo lo reconocería. De esta manera todas las
familias aprenderían que ser alcalde no es cosa fácil, cuando la gente piensa en la ilusión de los reyes Magos, y no en una alcadía, nadie quiere pagar impuestos, pero si recibir buenos servicios de la GRAN
CASA DE TODOS.
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