Los aspirantes a servidores del pueblo, ósea los candidatos a gobernantes políticos democráticos, dijese los políticos de ley, no se les puede considerar que “son todos unos embusteros” en la política, como en el matrimonio, como en el fútbol, como en la empresa, como en miles de proyectos donde participan las personas físicas, la ilusión y las ganas de hacer, son reales y verdad, y hacen que se impliquen en dichas actividades en cuerpo y alma, y prometan lo razonado y lo imaginado por ganar, pero ... (ver texto completo)