uis Hernández, un hombre de 55 años, había sido el dueño orgulloso de "La
Casa de Sabores", un
restaurante famoso en su pequeña ciudad en el sur de
España. Durante años, su negocio prosperó, atrayendo a turistas y locales por igual.
Sin embargo, con el tiempo, la economía se desplomó, la competencia creció, y Luis empezó a perder clientes. Las deudas se acumularon, y tras meses de lucha, tuvo que tomar la dolorosa decisión de cerrar el restaurante.
Puso el lugar en venta y, en el proceso, dejó
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