El problema es que pensamos demasiado en lo que pasó y en lo que pasará, cuando lo importante es lo que está pasando.
Ninguna persona merece tus lágrimas y quien se las merezca no te hará llorar.
Buenas noches Antonia. Feliz descanso. un abrazo.
Que descanses, hasta mañana Sensi un abrazo.
QUERIDA MAMÁ:
⚫️Hoy me encuentro frente a estas líneas con el corazón lleno de emociones encontradas, con la tristeza de tu partida y la gratitud inmensa por haberte tenido como MADRE. Es difícil expresar con palabras todo lo que siento en este momento, pero quiero intentar transmitirte lo que significas para mí.
⚫️Recuerdo cada instante compartido contigo, cada sonrisa, cada abrazo, cada consejo sabio que me diste. Tu amor incondicional ha sido mi refugio en los momentos más difíciles y tu fuerza ... (ver texto completo)
Buenas noches Antonia. Feliz descanso. un abrazo.
Las emociones y los sueños no tienen medidas, no tienen fronteras, no tienen tiempo.
Todos los sueños brillan, algunos de esperanza, algunos de espera, otros de recuerdos.
Buenas noches Antonia. feliz descanso, un abrazo.
AÚN PUEDO HIJO...

Llévame a la calle, hijo, que aún tengo buenas piernas; a caminar sin rumbo fijo contigo no me sentiré viejo...
Invítame a tu casa, hijo, el domingo en la mañana; a compartir tu buena mesa y sentirme acompañado...
Háblame con cariño, hijo, no me retes ni te alteres; los viejos somos como niños nos gusta que nos mimen, nos sonrian sin desaire...
Festeja mis ocurrencias, no critiques mis locuras; trataré de ser valiente aunque surjan amarguras...
No me alejes de tu lado, no ... (ver texto completo)
Nunca he encontrado una persona de quien no haya aprendido algo.
La actividad más importante que un ser humano puede lograr es aprender para entender, porque entender es ser libre.
Lo maravilloso de aprender algo, es que nadie puede arrebatárnoslo.
Lo más difícil de aprender en la vida es qué puente hay que cruzar y qué puente hay que quemar.
Buenas noches Antonia. Que descanses bien.. un abrazo.
La virtud de la ruta menos transitada
Paulo Coelho
Mi antiguo molino, en la pequeña aldea de los Pirineos, tiene una hilera de árboles que lo separa de la hacienda cercana. Un día apareció el vecino. Tendría unos setenta años. Lo veía trabajar con su mujer en la labranza, y me decía que ya era hora de que descansaran.
El vecino, muy amable, dijo que las hojas secas de mis arboles caían en su tejado, y que yo tenía que talarlos.
Me quedé muy sorprendido: ¿cómo es posible que una persona que ... (ver texto completo)