EL QUE CURABA JOROBAS
Había una vez un
médico que se vanagloriaba de ser capaz de mejorar a los jorobados.
–Si un hombre es curvo como un
arco, como una tenaza o como un aro, basta con que se dirija a mí para que yo, en un solo día, lo enderece –decía orgulloso a todos los pacientes que le visitaban en su consulta.
Cierto jorobado fue lo suficientemente ingenuo para creer en estas seductoras palabras y se dirigió a él para que lo desembarazara de su pesada joroba.
El charlatán, entonces,
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