La vela que se apaga
Se había ido la luz en el vecindario aquella
noche, por lo que colocamos velas en algunos lugares estratégicos de la
casa para poder movernos con algo de seguridad.
Me senté en el
comedor, frente a una vela que, tras mucho uso anterior, parecía llegar al final de su existencia. La llama de la vela luchaba por mantenerse encendida. Al contemplar la endeble llamita, me puse a reflexionar que nuestras vidas, al llegarles su ocaso, son semejantes a aquella llamita.
Mi madre
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