Había una vez una niña que se llamaba Fejaban que le encantaban las mariposas, y un día quiso cazar una para poder tener una de colección, la iba a poner en un lugar con tierra, pasto, árboles y plantas y un día encontró una muy exótica y bonita, era de color rojo con amarillo y naranjo, que le gustó y nunca había visto una mariposa de esos tipos de colores entonces la atrapó y se la llevó a ese lugar con tanta naturaleza, y pronto se hizo de noche y llegó la hora de dormir,... La mentira es un triste sustituto de la verdad, pero es el único que se ha descubierto hasta ahora. A veces, la mejor respuesta es un abrazo. Prefiero la tranquilidad de mi soledad que la decepción de una mala compañía. Sólo hay un bien: el conocimiento. Sólo hay un mal: la ignorancia.