L DUELO QUE NUNCA SE LIBRÓ
En la provincia de Echizen, un samurái llamado Takeda era famoso por su orgullo. Había
ganado numerosos combates y llevaba su armadura con un aire tan altivo que incluso los niños del
pueblo lo imitaban cuando pasaba.
Un día, al llegar al templo local, Takeda desafió a los monjes:
—Dicen que aquí enseñan a vencer al ego. ¡Quiero enfrentarme a su mejor discípulo para demostrar que mi espada es invencible!
Los aldeanos se reunieron, intrigados. Algunos murmuraban que
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