???? “Maestro, he leído muchos libros… pero ya olvidé la mayoría. ¿Entonces, para qué sirve leer?”
Esa fue la pregunta de un alumno curioso.
Y el maestro… no respondió.
Solo lo miró en silencio.
Pasaron unos días.
Estaban sentados junto a un
río.
De pronto, el anciano le dijo:
— Tengo sed. Tráeme un poco de
agua... pero usa ese colador viejo que ves ahí en el suelo.
El alumno lo miró desconcertado.
Era un pedido absurdo.
... (ver texto completo)