Dónde va este pueblo que se levanta sobre su memoria de piedra; que, esquivo, recorrió su camino de sudor y azada; que entramó sus ataduras de manos y esparto; que, atemorizado, padeció la mordedura de la guerra y su sangre; que prestó sus hijos a la lejanía y al eterno recuerdo (Zagreños desperdigados por la piel de la geografía de España, ¡Ay si os hubierais quedado! ¡Ay si ya no os fuerais más!); que sobrevivió a la incuestionable diáspora del pan y el trabajo; que se alzó bajo su tosca piedra ... (ver texto completo)