ALICUN DE ORTEGA: Hola saludos a todos y a todas. No se podrá decir que...

Hola saludos a todos y a todas. No se podrá decir que no se ha advertido, Cataluña está al borde de la guerra civil y nadie quiere enterarse. Es políticamente incorrecto decirlo. Se sale del discurso permitido, del pensamiento único, del Catón de los medios de comunicación subvencionados. Pero eso es lo que está ocurriendo. Hace poco se decía que el futuro de Cataluña era el pasado del País Vasco, y la gente se alarmaba, a quienes decían esto les llamaban cenizos. Pues bien, ya hemos visto como se acaba de desactivar un grupo terrorista, el primero de la nueva ETA catalana, que pretendía volar un Cuartel de la Guardia Civil y asaltar el Parlament. No hay precedentes en el Parlamento Vasco de lo que vimos ayer en Cataluña, ni un Lendakari que llegara a la psicopatía política de Torra.
Las imágenes de un presidente enloquecido, un fanático escasamente dotado (que aún no ha sido llamado a declarar por un juzgado); las imágenes de ayer de ese Parlament fuera de quicio, en claro enfrentamiento civil; el espectáculo de unas fuerzas separatistas llamando a la desobediencia institucional, en fase insurreccional, defendiendo a unos terroristas como si fueran héroes; todo eso evidencia que la vida política y civil se ha roto. El fanatismo se ha apoderado de Cataluña. La violencia germina. La paz ha terminado. Llegarán los muertos. El que no quiera ver que mire hacia otro lado. Pero el que quiera ver, que mire esas imágenes del parlamento catalán de ayer mismo. Lo que ha llegado a Cataluña es un nuevo terrorismo apoyado desde las instituciones por partidos separatistas y los medios de comunicación afines. El desafío es total y ha pasado a la acción. Mientras, la vida ciudadana de Barcelona se degrada y la ciudad condal ya es una ciudad sin ley. La inseguridad en la calle ha alcanzado cifras desconocidas. Da miedo dar un paseo por el centro. Los manteros, los inmigrantes ilegales, los okupas, los marginales, los traficantes, los proxenetas, han tomado el mando de la calle. Por si fuera poco, el yihadismo tiene en Cataluña las células mas peligrosas de todo el país. La iglesia catalana, que pudo llegar a jugar un papel importante para preservar la paz, ha perdido la cabeza, cuando no la verguenza, y ya no puede erigirse en estandarte moral para la convivencia. Mientras, el gobierno solo se le ocurre poner un recurso, continuando la estela cobarde de Rajoy. En Madrid, la incapacidad política es completa. Pedro Sánchez sigue pensando en los huesos de Franco. Pablo Iglesias sigue pidiendo una cartera (y apoyando esa metáfora de la sedicción que es el mal llamado derecho a decidir). Hay un loco en Bruselas que habla desquiciado para insultar a España, y la justicia española es humillada por un socio comunitario (y sin embargo se nos llena la boca hablando de la Unión Europea). El PP no tiene quien le escriba, despues del bochornazo de Soraya con su socio Junqueras. Albert Rivera quisiera ser mas serio, pero le puede la vida y no actúa como piensa. Al final habrá que intervenir en Cataluña. Cuanto mas se tarde en tomar la decisión, peor será la situación, mas extrema la violencia y mas dura la solución. En Cataluña se ha roto la vida política, ha dado comienzo la violencia terrorista y se están dando los pasos para llegar a un enfrentamiento civil en toda regla. Que Dios nos coja confesados.