Desgraciadamente no he podido ir a la
Semana Santa en el
pueblo, pero he oído que, seguramente por motivos de saturación de trabajo en otros
pueblos, de nuestro querido nuevo Párroco, se han trastocado todos los horarios de
procesiones, fijando éstas en horas intempestivas, y poco propias del fervor, respeto y fidelidad de los creyentes y no creyentes.
Si los recortes llegan también a la Fe, no esperemos fieles.
Si los recortes llegan también a la Esperanza, no esperemos prosperidad.
Si los
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