PARA UNA MONTOREñA
Montoreña, como el trigo verde
De cuyo corazón nacen espigas,
Que dan vida y amor a mi alma;
Yo me alimento solo con verte.
Eres como la
amapola entre el trigo,
Despuntas por tu singular belleza,
Como pétalos son tus labios rojos
Y tus senos como bellas corolas.
Estás hecha para hacer manjares
Y la generosidad es tu divisa,
Mis dedos al escribirte se honran;
Mi mente en cada verso te designa.
Blas Acosta Ruano.