Que mi
caballo no bebe
agua de ningún reguero; que mi caballito bebe el agua en un cubito nuevo.
Tío Hilario, es que cuando el autor creó esta copla, tú aún no habías construido este Pilar para que los
caballos abrevaran en él.
Te lo dedico a ti, Alcalde que fuiste de
El Alcornocal.
Saludos cordiales, para quién al leerlo no lo mal interprete.
Germán.