¡Muy buenas tardes tengamos todos, colodras, colodros, colodroforeros y colodrolectores!
Maruja, perdona que hayamos tenido que dejar nuestra conversación telefónica, es que me reclamaba el Skype.
Estamos de batas blancas hasta las narices. Espero que la
familia vaya mejorando y, tras la tempestad, llegue la calma.
Un beso