Desde que tengo uso de razón he pasado los
veranos en
Villalon. Lo recuerdo como un sueño, como un sueño precioso. El reencuentro con los demás niños del
pueblo era maravilloso. LLegaban los catalanes!!! La libertad que experimentabamos era increíble.Lo malo venía en la despedida. Era una sensación horrible. Parecía que nunca más íbamos a volver, pero al año siguiente, sin falta volvíamos.