Muy buenas tardes, para todos mis paisanos y visitantes.
Busco a Angel Mora Riballo, hicimos la mili juntos en Aranjuez, soy Antonio Moreno.
Hola Antonio. Soy Manuela, hermana de Ángel. Mi hermano falleció hace nueve años. Gracias por seguir recordándole. Un saludo.
Pobrecito, ya debía ser muy viejito.
Lo siento y me imagino que tu hija estará triste, son muy fieles.
Un beso.
Buenos días para todos, especiales para mi que he sido la primerita.
Un beso y feliz martes.
ES POR SUPUESTO QUE TODO LOS DIAS ES DIFERENTE PERO ALGUNOS DEL AÑO SUENAN BIEN Y SI LO APROVECHAS MAS, NO HAY GENTE DEL PUEBLO PERO LO APAÑAMOS A NUESTRA MANERA AQUI LA DIFERENCIA COMO EN EL PUEBLO... NO EXISTEN CASI TODOS SOMOS IGUALES. Y LO PASAMOS VASTANTE BIEN. SALUDOS A. MURILLO. Esto es Carnaval.
Feliz descanso para todos y hasta mañana si Dios quiere.
Un abrazo.
Hoy este pobre animal (Jack) ha pasado a mejor vida.
Quien más lo siente es mi hija Judith (su dueña) fue su fiel compañero, incluso en los años que estuvo en Málaga, nació en San Pedro de Alcántara.
Le dice el padre a su hijo, cansado ya de que siempre suspendiera todos los examenes: ¡Como no apruebes las matemáticas, olvídate de tu padre durante una temporada! El día de las notas, llega a casa el muchachito y el padre le pregunta. Hijo, ¿Has aprobado matemáticas? Contesta el muchacho
¿Y tu quién eres?
Pero que bien le echó las cuentas al padre.
A las buenas tardes para todos.
Le dice el padre a su hijo, cansado ya de que siempre suspendiera todos los examenes: ¡Como no apruebes las matemáticas, olvídate de tu padre durante una temporada! El día de las notas, llega a casa el muchachito y el padre le pregunta. Hijo, ¿Has aprobado matemáticas? Contesta el muchacho
¿Y tu quién eres?
¡Mañana más!
Buenas noches y a descansar.
Un ciego miraba atento
que una cosa se quemaba;
un mudo llama a la gente
y un cojo fue por agua.
El mudo miraba al ciego
y en su lengua le decía:
- ¡Que la casa sigue ardiendo!
Y el cojo no aparecía.
El corazón de un mosquito,
en sabiéndolo guisar,
tiene merienda y almuerzo
y sobra para cenar.
Junto a la puerta de un sordo
estaba cantando un mudo,
y un ciego que pasó entonces
los miró con disimulo.
Un duro tengo apostado
y otro me atrevo a apostar
a que ningún perro puede
como un burro rebuznar.