Anda la leche mocita, otra vez las ratas, ¿no te dije que las pisotearas sin piedad apenas las vislumbraras? Y eso que llueve y lleva el Realengo una miaja de agua, que si no, saldrían en manadas de sus oscuras cloacas, ¡qué bichas tú! Dignas reproducciones de quienes les engendraron. Se parecen como gotas de agua a aquellas otras de ahora hará unos setenta años. Cuánta maldad encierran en sus raquíticas entendederas. Parece que están hechas sólo de ácido disolvente. Nunca sirvieron para nada ni ... (ver texto completo)