La Navidad es unas de las fiestas que más melancolía nos aporta a los jabeños de la diáspora, pues recordando tantas entrañables personas y costumbres, todas irrecuperables, por dios bendito, nos vemos obligados siempre a celebrarla fuera de nuestro pueblo: la familia atesorada fuera de él, las cóyuges forasteras, los hijos que son de donde son sus mujeres y hasta le frío, todo suma pa que nos mantegamos acuartelaos en nuestras casas. Y encima lo de las "presas" que mhasmentao que se mhace la bocagua, ... (ver texto completo)
Para nada quiere esto decir que no reine la paz y lo entrañable en nuestras tierras adoptivas, pero todo no se puede tener: las patrias son ya cambiantes y la familia -es la vida- decrece por un extremo y aumenta por el otro. Venga jabeña/os, a escribir.